domingo, 1 de mayo de 2011

Poema para la Ausente

José Bustos B.



Es verdad que te llamé


una noche


cuando le hablé de frente


a la cara oscura de la luna.




Es cierto que me bebí entera


la desolación de tus labios


y me inundé con un sorbo


de tu misterio insondable.




De tí no existe vino


que pueda saberme amargo


ni el brebaje de tu ausencia


ni el mustio licor de tu silencio.

jueves, 31 de marzo de 2011

Recuerdos del Expreso a Puerto Montt



José Bustos Barra


Era verano y los vagones estaban repletos de humanos felices que se hacían espacio entre los asientos, los pasillos, hasta en las escaleras de los carros. En la década de los 80's el servicio de Ferrocarriles del Estado daba sus últimos esterores, y en sus moles de fierro se vislumbraban atisbos de un pasado de gloria en el transporte terrestre. Esos todavía eran los años de recias y humeantes locomotoras que a la fuerza de sus calderas arrastraban decenas de vagones. Yo mismo fui testigo del cambio de una locomotora electrica por una a vapor en la estación de San Rosendo. En el recuerdo aun me impresiona la fuerza de aquellas máquinas, mezcla de humo y vapor, y el ruido de sus ruedas de fierro impacientes por aventurarse una y otra vez en los derroteros misteriosos del Sur de Chile.


Era la aventura casi sin alternativa para las familias obreras de aquellos años, y las proles numerosas lo asumíamos sin manifestar descontento, por el contrario, la felicidad de una jornada de varias horas de viaje no cabía en la gran cantidad de bolsos, mochilas y cajas que eran acomodadas en cualquier espacio en que cupieran.


El ambiente al interior de los carros de tercera clase era de lo más variado que podía encontrarse. Apilados y acomodados por todas partes los pasajeros se las arreglaban para hacer del viaje la mejor experiencia. Se mataba las horas jugando a los naipes, leyendo historietas, bebiendo disimuladamente un "copete" o cantando a voz en cuello los existos del rock latino de aquellos años.

Otra entretención la entregaban la gran cantidad de personajes que pululaban de estación en estación; vendedores-cantantes, cantantes-vendedores, improvisados músicos de rancheras provistos de un tarrito para recoger la propinas, doloridos mendicantes mutilados, repartidores de "malta, bilz, y pilsen" que afanaban haciendo acrobacias para esquivar a la concurrencia de ese "tour" familiar.

En los viajes en tren de aquellos años no había tiempo ni ánimo para dormir, todo era estar soñando despierto, como sacado de alguna película repleta de contenidos fantásticos, algún sueño siempre nuevo del que había que aprovechar de ser testigo.


Por la mañana, la luz penetraba de golpe por las ventanas y el aire dejaba de ser asfixiante para nuestros pulmones capitalinos. Los prados verdes, los bosques, los ríos refrescantes, todo se volvía repentinamente nuevo. El Sur entraba entero por las ventanas, y sus pueblos y ciudades de apacible fisonomía despertaban al paso del tren dando señales de humo de sus cocinas a leña.


La aventura ferroviaria con aroma proletario era vivida con intensidad inevitable. El Expreso a Puerto Montt fue el artifice de los mejores recuerdos que guardo de mi infancia, una bella aventura que aunque precaria dejó una huella indeleble en el niño que fui.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Encapuchado

José Bustos B.

"Reconocí a bastante gente.

Muchos de ellos murieron

y soy responsable de la muerte de ellos,

por el solo hecho de haberlos reconocido

y haberlos acusado de ser mis antiguos compañeros"

(Declaración en la Vicaría de la Solidaridad
de Juan Muñoz Alarcón,"El Encapuchado del Estadio",
encontrado muerto el 23 de octubre de 1977)



-Ahora vai a terminar huevoncito. Se te cayó el caset y parece que estai muy amigo de los curas, ah?-

-Parece que este traidor está con cargo de conciencia y se puso a gritar sin que le apretaran el cogote-


Era octubre y una brisa suave arremolinaba la silueta de los árboles.

Seguramente se había desmayado sin percatarse de todo el procedimiento que vino después de la sesión de tortura.

Se encontraba tirado con las manos atadas, sin sentir el cuerpo, con la cara caliente e hinchada. Así, escuchaba la voz de aquellos que conocía bien. Lo entrenaron en el "arte" de hacer hablar a los detenidos, y hasta lo cuidaron en su momento como una mascota, alimentándole y brindándole seguridad.

Ahora literalmente estaba "mordiendo el polvo" por no haber podido contener el paso de los años y los recuerdos. Ahora la avalancha de rostros que había delatado en el Estadio lo apuntaba a él con el dedo.

-Anda despidiéndote sin chistar- le dijo el sujeto mientras nuevamente le ponía la capucha.

Otros colaboraron con una lluvia de cuchilladas y la sangre le comenzó a brotar como sudor del cuerpo.

Luego vino el tiro de gracia, el sonido de unas pisadas alejándose, y el eléctrico canto de los grillos.

sábado, 14 de agosto de 2010

Oda a la Piscola


José Bustos B.

Oh..brebaje secular...
acuñado por el azar de siglos de inventiva criolla
Eres mestizaje perfecto
entre el imperialismo yanqui
y la sabiduría milenaria de los Andes

Acompañas los jolgorios populares
y te subes a la cabeza como un relámpago
recordándonos a martillazos
lo letal que son los excesos.

jueves, 8 de abril de 2010

Sinead y la carta de Benedicto XVI

Marisol Garcia (http://www.elmostrador.cl/)

Siente uno una nostalgia eterna de la época de gloria de Sinéad O’Connor. Se extraña el inesperado remezón que, desde lo que parecía iba a ser una proyección pop convencional para una chica linda con buena voz, produjo una de las últimas cantantes europeas con ganas de combinar su talento con su rabia. El tiempo la alejaría a ella de las radios –su discografía de los últimos años es dispareja, pero no descartable– y a nosotros de la capacidad de asombro en torno a los escándalos eclesiásticos.

En esta reciente columna para The Washington Post, recién traducida en El País (“Una variante brutal del catolicismo“), Sinead vuelve sobre uno de los temas que más ha elaborado en entrevistas y canciones: los maltratos educativos que atestiguó durante su infancia en Dublín y la escasa representatividad que encuentran los católicos en El Vaticano. Según la cantante, la reciente carta de disculpas de Benedicto XVI «es un insulto no sólo a nuestra inteligencia, sino a nuestra fe y a nuestro país».

«En su texto, Benedicto da la impresión de que se ha enterado hace poco de los abusos y se presenta como una víctima más: “No tengo más remedio que compartir la desolación y la sensación de traición que habéis experimentado tantos de vosotros al saber de estos actos pecaminosos y criminales y de cómo se ocuparon de ellos las autoridades eclesiásticas en Irlanda”. Sin embargo, la carta de infausta memoria que envió Benedicto en 2001 a los obispos de todo el mundo les ordenaba guardar secreto sobre las acusaciones de abusos sexuales so pena de excomunión, es decir, actualizaba una perniciosa política de la Iglesia, expresada en un documento de 1962, que establecía que tanto los sacerdotes acusados de delitos sexuales como sus víctimas debían “observar el más estricto secreto” y “atenerse a un silencio eterno”.

[...] Hace casi 18 años, rompí una fotografía del papa Juan Pablo II en un episodio de Saturday Night Live. Muchos no entendieron la protesta; la semana siguiente, el presentador invitado del programa, el actor Joe Pesci, dijo que, si hubiera estado presente, me “habría dado una bofetada”. Yo sabía que mi acción iba a causar problemas, pero quería provocar un debate necesario; ese es uno de los ingredientes de ser artista. Lo único que lamenté fue que la gente pensara que no creía en Dios. No es verdad, en absoluto. Soy católica de nacimiento y cultura, y sería la primera en presentarme a la puerta de la iglesia si el Vaticano ofreciera una reconciliación sincera.

Mientras Irlanda soporta la ofensiva carta con la que Roma pide perdón y un obispo irlandés dimite, pido a los estadounidenses que comprendan por qué una mujer católica irlandesa que sobrevivió a los malos tratos de niña pudo querer romper la foto del Papa. Y que piensen si a los católicos irlandeses, por no atrevernos a decir “merecemos algo mejor”, se nos debe tratar como si mereciéramos algo peor».

Consumo precoz

frei Betto



Según las estadísticas, el perfil preponderante del joven brasileño de hoy es, al contrario de mi generación, conservador, individualista, distante de aquellos que, a mediados del siglo 20, querían cambiar el mundo.


Ahora el joven se muestra más preocupado por tener un buen empleo que por motivaciones ideológicas; menos propenso a riesgos y más apegado a la familia. La relación con la sociedad es más virtual que real: encerrado en su cuarto, no necesita rezar "vengan todos a mi reino", pues todo le llega a través del teléfono, de la televisión, de Internet, del MP3.


La cultura consumista nos ofrece a todos, en cáliz dorado, el elixir de la eterna juventud. Los jóvenes no quieren dejar de ser jóvenes; los adultos y ancianos se empeñan en imitar a los jóvenes. Y el principal factor de afirmación es la autoimagen, la valoración de la estética.


El joven actual no quiere arriesgarse; lo que anhela es experimentar. Ante la falta de motivación religiosa, experiencia espiritual e ideología altruista, tiende a buscar en la bebida y en la droga la alteración de su estado de consciencia. Sin eso no se siente suficientemente relajado, locuaz, divertido y osado.


Es obvio que los medios de comunicación dictan patrones de comportamiento, hábitos de consumo y paradigmas ideológicos. La diferencia es que todo eso le llega al joven de tal forma envuelto en papel brillante y atado con cinta de colores que no percibe lo vulnerable que es a la dictadura del consumismo.


En el Brasil la ingesta de licores está legalmente prohibida a los menores de 18 años (en los Estados Unidos 21 años). Pero la fiscalización funciona mal y el Estado permite la publicidad de cerveza a cualquier hora en radio y televisión -concesiones públicas- y el estímulo al consumo precoz. Incluso la utilización publicitaria de personas famosas de las áreas de entretenimiento, artes y deportes, para suscitar en los niños y jóvenes reacciones miméticas de consumo de alcohol.


Datos del Centro Brasileño de Informaciones sobre Drogas Psicotrópicas (Cebrid) informan que el 42% de los niños brasileños con edades entre 10 y 12 años ya consumieron alguna bebida alcohólica, y que el 10% de los jóvenes de entre 12 y 17 años pueden ser clasificados como dependientes del alcohol.


Los adolescentes creen que una copa de ron no implica riesgo para la salud. Quizás. El problema es que, al reunirse en un bar, él bebe ocho o diez. O pide el más barato, en el doble sentido de la palabra -costo y efecto: una garrafa de aguardiente o de vodka cuesta menos que una ronda de ron y provoca rápidamente "un viaje"…


¿El Ministerio de Salud ya calculó cuánto le cuesta el alcoholismo a las arcas públicas? ¿Cuánto gasta el INSS con los alcohólicos impedidos de trabajar por culpa de la dependencia? ¿De qué sirven las campañas de prevención si atletas de renombre hacen propaganda de bebidas alcohólicas?


La publicidad de bebidas destiladas -aguardiente, güisqui, vodka- obedece a la restricción de horarios, regulados por la ley 9.294/1996. Entre las 6 y las 21 horas está prohibida la publicidad de dichas bebidas, a pesar de que muchas radios burlen la prohibición. La cerveza, que aporta el 70% de todo el alcohol ingerido en el Brasil, no entra en la reglamentación. Y es por ella por la que muchos jóvenes ingresan en la dependencia química.


Para la ley 9.294 bebida alcohólica es la que tiene más de 13 grados en la escala de Gay-Lussac. El Congreso Nacional lo determinó así presionado por los productores de cerveza y de vino. Sin embargo normas internacionales consideran que es alcohólica toda bebida con 0.5º GL o superior.


Todas las demás leyes del Brasil -de tránsito, de fabricación, etc.- consideran alcohólica toda bebida con más del 0.5 GL. La cerveza tiene cerca de 4.8º GL. Verifique con una lupa el rótulo de una cerveza que diga "sin alcohol". Con excepción de una marca, las demás tienen 0.5 GL, o sea hacen, con respaldo en la ley, una propaganda engañosa. De ese modo, los padres descuidados dejan que los niños tomen cerveza "sin alcohol", y alcohólicos en tratamiento son víctimas del mismo engaño.


El Código de Autorregulación del Conar (Consejo de Autorregulación Publicitaria) advierte que los comerciales de cervezas no deben ser atractivos para el público joven. Pero lo que se mira es lo contrario. Los espacios publicitarios emanan jovialidad, buen humor, espíritu de tribu, lenguaje propio de jóvenes, sin que haya ningún control.


Ya vienen la Copa del Mundo de Fútbol y las Olimpiadas. Si quedara libre el derecho de asociar deportistas con bebidas alcohólicas, la Ley Seca, con toda seguridad, va a quedar en nada…


En muchos países, como en Canadá, hay reglamentación sobre la bebida alcohólica, a fin de proteger al público infantil. Y por eso no venden bebidas alcohólicas en supermercados, tiendas, panaderías y pulperías. Sólo se permite en bares y restaurantes.


El Free Jazz, un festival de música, fue cancelado por estar patrocinado por una marca de cigarrillos. Pero el más elegante camarote del sambódromo(*) exige que se vista la camisa de una productora de cerveza. No existe el aviso de "Si fuma no maneje". Pero en el caso de la bebida…


El argumento de que regular la publicidad es censura o cortapisa a la libertad de expresión es mero terrorismo consumista centrado en anteponer intereses privados al interés público, como es el caso de la protección de la salud de la población, en especial de nuestros niños y adolescentes.

viernes, 19 de marzo de 2010

Monologo del padre con su hijo de meses


Enrique Lihn

Nada se pierde con vivir, ensaya:
aquí tienes un cuerpo a tu medida
Lo hemos hecho en sombra
por amor a las artes de la carne
pero también en serio, pensando en tu visita
como en un nuevo juego gozoso y doloroso;
por amor a la vida, por temor a la muerte
y a la vida, por amor a la muerte
para ti o para nadie.

Eres tu cuerpo, tómalo, haznos ver que te gusta
como a nosotros este doble regalo
que te hemos hecho y que nos hemos hecho.

Cierto, tan sólo un poco
del vergonzante barro original,
la angustia y el placer en un grito de impotencia.
Ni de lejos un pájaro que se abre en la belleza
del huevo, a plena luz, ligero y jubiloso,
sólo un hombre: la fiera
vieja del nacimiento, vencida por las moscas,
babeante y rebosante.

Pero vive y verás
el monstruo que eres con benevolencia
abrir un ojo y otro así de grandes,
encasquetarse el cielo,
mirarlo todo como por adentro,
preguntarle a las cosas por sus nombres
reír con lo que ríe, llorar con lo que llora,
tiranizar a gatos y conejos.

Nada se pierde con vivir, tenemos
todo el tiempo del tiempo por delante
para ser el vacío que somos en el fondo.
Y la niñez, escucha:
no hay loco más feliz que un niño cuerdo
ni acierta el sabio como un niño loco.

Todo lo que vivimos lo vivimos
ya a los diez años más intesamente;
los deseos entonces
se dormían los unos en los otros.
Venía el sueño a cada instante, el sueño
que restablece en todo el perfecto desorden
a rescatarte de tu cuerpo y tu alma;
allí en ese castillo movedizo
eras el rey, la reina, tus secuaces,
el bufón que se ríe de sí mismo,
los pájaros, las fieras melodiosos.

Para hacer el amor allí estaba tu madre
y el amor era el beso de otro mundo en la frente,
con que se reanima a los enfermos,
una lectura a media voz, la nostalgia
de nadie y nada que nos da la música.

Pero pasan los años por los años
y he aquí que eres ya un adolescente.
Bajas del monte como Zaratustra
a luchar por el hombre contra el hombre:
grave misión que nadie te encomienda;
en tu familia inspiras desconfianza,
hablas de Dios en un tono sarcástico,
llegas a casa al otro día, muerto.

Se dice que enamoras a una vieja,
te han visto dando saltos en el aire,
prolongas tus estudios con estudios
de los que se resiente tu cabeza.

No hay alegría que te alegre tanto
como caer de golpe en la tristeza
ni dolor que te duela tan a fondo
como el placer de vivir sin objeto.

Grave edad, hay algunos que se matan
porque no pueden soportar la muerte,
quienes se entregan a una causa injusta
en su sed sanguinaria de justicia.

Los que más bajo caen son los grandes,
a los pequeños les perdemos el rumbo.

En el amor se traicionan todos,
el amor es el padre de sus vicios.

Si una mujer se enternece contigo
le exigirás te siga hasta la tumba,
que abandone en el acto a sus parientes,
que instale en otra parte su negocio.

Pero llega el momento fatalmente
en que tu juventud te da la espalda
y por primera vez su rostro inolvidable en tanto huye de ti que la persigues
a salto de ojo,inmóvil, en una silla negra.

Ha llegado el momento de hacer algo
parece que te dice todo el mundo
y tu dices que sí, con la cabeza.

En plena decadencia metafísica
caminas ahora con una libretita de direcciones en la mano,
impecablemente vestido, con la modestia de un hombre joven que se abre paso en la vida,
dispuesto a todo.

El esquema que te hiciste de las cosas hace aire y se hunde en el cielo dejándolas a todas en su sitio.

De un tiempo a esta parte te mueves entre ellas como un pez en el agua.
Vives de lo que ganas, ganas lo que mereces, mereces lo que vives,
has entrado en vereda con tu cruz a la espalda.

Hay que felicitarte:
eres, por fin, un hombre entre los hombres.

Y así llegas a viejo
como quien vuelve a su país de origen
después de un viaje interminable
corto de revivir, largo de relatar,
te espera en tí la muerte, tu esqueleto
con los brazos abiertos, pero tu la rechazas
por un instante, quieres
mirarte larga y sucesivamente
en el espejo que se pone opaco.

Apoyado en lejanos transeúntes
vas y vienes de negro, al trote, conversando
contigo mismo a gritos, como un pájaro.

No hay tiempo que perder, eres el último
de tu generación en apagar el sol
y convertirte en polvo.

No hay tiempo que perder en este mundo
embellecido por su fin tan próximo.

Se te ve en todas parte dando vueltas
en torno a cualquier cosa como en éxtasis.

De tus salidas a la calle vuelves
con los bolsillos llenos de tesoros absurdos:
guijarros, florecillas.

Hasta que un día ya no puedes luchar
a muerte con la muerte y te entregas a ella,
a un sueño sin salida, más blanco cada vez,
sonriendo, sollozando como un niño de pecho.

Nada se pierde con vivir, ensaya:
aquí tienes un cuerpo a tu medida,
lo hemos hecho en la sombra
por amor a las artes de la carne
pero también en serio, pensando en tu visita
para ti o para nadie